viernes, 22 de agosto de 2014

No me pierdas...

Se imaginaba sin ella y la punzada era cruda.
Sin aquellos ojos marrones no había aire respirable en el mundo, ni agua que se pudiera beber, nada. 
Sin ella se le acabaría el mundo, ese mundo de maravillosa realidad y fantasía en el que ella lo había hecho entrar.
Qué quedaba por hacer ahora que estaba perdido? En qué cuello iba a depositar todo su dolor? La había perdido, era un hecho.

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