Estaba muy claro que lo nuestro no iba a ser fácil desde el principio. Incluso la manera en que comenzó todo ya fue extraña, con un aroma a vicio y alcohol en el ambiente.
Honestamente no recuerdo cómo empezó, ni siquiera cómo terminó. La sensación fue más bien de arrepentimiento durante los días que siguieron. ¿Por qué? ¿Cómo pasó? ¿Qué voy a hacer ahora? Me he vuelto loca...Todo eso me decía una y otra vez. Quizás a ti te pasaba lo mismo.
La primera llamada telefónica entre nosotros fue como...como lo diría...el comienzo de lo que sería la locura más grande de mi vida.
Pasamos tiempo sin vernos y bueno, yo intentaba olvidar. Pero volvía a recordar. Si te soy sincera, la sensación no era nada buena, era más bien de asco. No te confundas, no hacia ti sino hacia mi misma. Bueno hacia ti un poquito también.
Entonces empezaron las charlas por teléfono, nos veíamos, cada vez que se cruzaban nuestras miradas...no sé, era como una pequeña tortura para mi. Hubiera preferido no tener que verte nunca más por el resto de mi vida. Sin embargo cada vez que se mezclaba el alcohol con mis recuerdos, yo sólo pensaba en ti. Recuerdo recibir una llamada a eso de las doce y pico de la noche, quizás no debí contestarte...no debía contestar, pero lo hice. No sé si te acuerdas de que hablamos hasta las 6 o 7 de la mañana y después nos vimos. Sin dormir ni nada. Me viniste a buscar detrás de mi casa. Salimos de la ciudad, como dos convictos que no quieren ser vistos por nadie. Fuimos a aquel lugar rodeado por árboles, entonces bebimos y fumamos uno de esos cigarros que curan la tristeza, y cómo olvidar ese día. Hay un punto en cada cosa que hacemos que significa el comienzo de algo. Ese día marcó la diferencia, ¿no lo crees así? La lluvia, los árboles, el olor a tierra mojada. Casi parece mágico. Me dejaste por casa de mi hermana, no estaba muy segura de cómo despedirme de ti, un beso en la mejilla, en la boca...en la boca. Nos dimos un beso en la boca y me fui. Fin del principio. Ya estaba comenzado todo. Ya, a partir de ese momento, no podríamos parar. Era como una carrera sin frenos. Directos contra el abismo. Entonces cada vez que nos veíamos nos devorábamos sólo con la mirada, no pasaba un segundo sin que no estuviéramos pendientes de lo que hacía el otro, ¿me equivoco? Sinceramente cada vez que estábamos a solas las ganas de comerte a besos aumentaban por momentos. Tus manos, tus brazos, tus espalda, tu pecho...todo tú. Las palabras que susurrabas en mi oído, tus besos, las caricias, los abrazos...lo quería todo. No sé cuál fue el momento exacto en el que ya no sólo era eso lo que nos interesaba del otro. Empezábamos a querer saber más, a saber lo que pensábamos, lo que queríamos, lo que nos preocupaba, cómo nos había ido la semana, si algo malo había pasado. Ya no éramos solo eso. Ahora eramos dos seres que sabían que se tenían el uno al otro. Como casi un incondicional porque lo que era nuestro, era sólo nuestro, nadie más. Sólo tú y yo. Lo nuestro era exclusivo para ti y para mi. Nadie más. Hubieron bromas, risas...muchas risas, hubieron reclamos, peleas, insultos...¿recuerdas? Hubieron celos...vamos que sin querer lo tuvimos todo, ¿no?
Te seré sincera, me hiciste muy feliz, contigo aprendí un millón de cosas sobre la vida, el sexo, el amor, la amistad...Me sentía cómoda contigo, había confianza. Te juro que el momento que pasábamos juntos era para mi como escapar a un mundo alternativo en donde podía ser yo más que nunca, sentirme tranquila, sin preocupaciones porque a ti podía mostrártelo todo, aunque no lo hiciera. Te quise. Te quise muchísimo como hombre.
Hiciste que empezara a pensar, "si no me trata como él, si no me habla como él, si no me toca como él...entonces no quiero nada." Pero hay cosas en la vida que aunque te parezcan buenas en el fondo te van destruyendo poco a poco. Y eso nos pasó a nosotros.
No me arrepiento para nada de lo que pasó, pero tampoco me arrepiento de que en algún momento decidiera parar. Si nos paramos a pensar tú y yo nunca hemos parado en realidad. Siempre estamos ahí dispuestos para el otro como amigos o como lo que sea ¿verdad? Para mi eres una de esas personas increíbles que sólo aparecen una vez en la vida de una persona, eres como un ángel, como mi conciencia, eres la primera persona que se me viene a la cabeza cada vez que algo pasa en mi vida. Incluso cuando no hablamos me pregunto, "¿qué me diría él sobre esto? ¿qué pensaría? Ah seguro que me regañaría un poquito..." Me alegro de haber tenido y tener a alguien como tú en mi vida. Con el tiempo me he dado cuenta de una cosa, lo nuestro como algo más que amigos no tendría sentido. Y tampoco quiero nada más. Creo que vivimos al máximo nuestro momento "pasional", pero ahora nos queda el respeto, la admiración, el cariño, la confianza, la química...nos seremos infinitamente más fieles como amigos que como algo más...seguro. Y te quiero, mucho. Pero ya no te quiero devorar con la mirada. Y eso es bueno para ambos. Por que nos queda algo mucho más precioso que sólo eso, en mi opinión....no sé qué piensas tú.
Nunca pensé que lo nuestro acabaría así. Pero me encanta. Y espero que cuando tengamos 30 años o más y nos veamos. Sigamos pensando que lo que hay entre nosotros es único. Eres único en mi vida, la parte que ocupas en ella, jamás será remplazada por alguien más, jamás. Y si nos aburrimos...bueno siempre se nos ha dado bien quitarnos el aburrimiento juntos...No, no es una propuesta indecente. Pero hay cosas que simplemente surgen. Como lo nuestro. Como nosotros.
Te quiero.
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